Estructuras y emociones en construcción, Penny Necklace en Los Clásicos

Fotografía de Sonia García

Puede parecer casualidad que Odette, arquitecta de profesión, venida como músico a Cuenca, apareciera justo para el cierre del II Congreso Internacional de Arquitectura, donde se celebró además el Fallo del Premio Nacional de Arquitectura. Nada más lejos de la realidad.

Penny Necklace es un proyecto multidisciplinar, artístico, que funciona (y muy bien) desde hace diez años. Con conceptos muy asociados con la creación de estructuras y arquitecturas, como la materia, que crean sonidos experimentales, pero en los que Odette habla de cosas muy universales. Historias de amor, de sentimientos y de emociones comunes a todos los mortales. Creando un puente que une el arte conceptual con una música muy cercana, y generando la magia y la percepción orgánica de hacer arte con el corazón.

Su trabajo, que vemos reflejado en este concierto, son puentes que se han creado entre todos esos artistas de una generación y de un contexto como el madrileño, tan lejano y cercano a la vez. Trabajando con artistas como Víctor Cabezuelo (Rufus T. Firefly) en la producción, o con Marta Brandariz, que fue compañera suya en Arquitectura, que en la actualidad es integrante de The Low Flying Panic Attack, grupo que sirvió de introducción para su concierto.

The Low Flying Panic Attack, un grupo madrileño que explora la electrónica y el rock y que, según Odette: “Han sonado gigantes. Estábamos en la prueba de sonido y estaba pensando que tocaran después que yo, tenía más sentido”. Por medio de dos teclados y en una puesta en escena muy íntima nos trajeron una experiencia acogedora, hogareña pero a la vez muy fresca, un tipo de experiencia que siempre es posible mantener en un espacio como Los Clásicos.

Con una estética casi estelar, y ocupando todo el escenario con movimientos eléctricos, Penny Necklace nos mostró la presencia de esos elementos que funcionan de la misma manera en la arquitectura, esa necesidad de generar espacios y ambientes y emociones a las personas. Y en esa necesidad, la solución ha sido la música, simple y llanamente, como una solución práctica y elemental que viene desde muy dentro.

Texto de Inés Villodre y fotografía de Sonia García

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