Un Frankenstein infantil pero rico en matices, aunque parezca extraño

Doscientos años después, Frankenstein sigue siendo a la vez una obra desconocida y polisémica. Siempre llamaremos Frankenstein a quien no lleva por nombre Frankenstein, sino por apellido, si lo consideramos hijo de Victor Frankenstein. Pero eso es otra historia. El caso es que apartada de la mente la imagen que nos legó Boris Karloff, las posibilidades de relectura de Frankenstein se tornan infinitas. 

Una de ellas, es la propuesta por La Pata Teatro en su montaje infantil “Frankenstein. No soy un monstruo”, con guión y dirección de Macarena Pérez Bravo y Josemi Rodríguez e interpretada por Josemi Rodríguez y Carlos Cuadros que estos días se anda representando en el Teatro Echegaray de Málaga. 

Una historia que toma algunas líneas argumentales de la novela de Mary Shelley para construir una trama adaptada al público infantil. Arquetipos universales y grandes clásicos de la literatura capaces de divertir a los más pequeños. Una versión humana, tierna y divertida que utiliza el trabajo actoral, los títeres y también las marionetas para componer una obra donde no faltan referencias culturales que nos remiten al cine mudo o a los circos freaks que recorrían los pueblos en barracas de feria. 

Una demostración de que no es imprescindible llamar teatro infantil únicamente a aquellos montajes minusvaloran la capacidad de disfrutar de la calidad teatral e interpretativa a los más pequeños.

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